Alejandrina Uribe-Betancourt

Día de la Mujer ¿Cuáles son nuestros derechos en medio de tanto relativismo moral?

En el Día Internacional de la Mujer se recuerda la tragedia de la Triangle Shirtwaist de Nueva York, en honor a estas mártires que murieron en medio de un terrible incendio en la fábrica donde laboraban

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la mujer, sin duda una fecha que nos debe recordar que todavía en pleno siglo XXI hay muchos países en el mundo, principalmente en las culturas islámicas donde las mujeres viven sin derechos, maltratadas y consideradas como objetos. Algo que es francamente deplorable desde todo punto de vista, y más cuando se pretende usar como excusa para  el maltrato y el abuso alguna justificación de tipo religiosa.

Pero si esto sucede en las naciones donde se impone el velo del oscurantismo religioso, también en occidente y en las naciones de primer mundo, hay otro tipo de violencia contra la mujer.  Aquella que hace a las mujeres profesionales ganar menos dinero en comparación a su contraparte masculina en similares puestos de trabajo. Algo a todas luces injusto, porque  el dinero a ganar por una persona en una profesión equis, no debe ser estipulado por su identidad sexual, sino por su preparación, experiencia, capacidad de respuesta y profesionalismo en su ámbito laboral.  En tal sentido, a las mujeres nos toca demostrar que tener ovarios no nos hace menos capaces o inteligentes versus quienes tienen testículos.  Aquí, toca seguir alzando la voz y seguir exigiendo igualdad de condiciones laborales y remuneraciones y decir basta ya.

Luchar por los derechos de las mujeres oprimidas en los países musulmanes, luchar por la igualdad laboral o profesional y claro alzar la voz frente a la violencia de género (asusta pensar que hombres se sienten con el derecho de golpear o asesinar a sus parejas o ex parejas porque son mujeres). Son luchas absolutamente válidas. También es válido, exigir el derecho a la educación de las mujeres en todo el mundo, como su vía de superación y en especial, que mujeres con niños pequeños tengan derecho a la educación, y al trabajo. Y no se les imponga elegir entre ir a la universidad o quedarse en casa con sus niños. A veces, es imperante entender que si una mujer no tiene con quien dejar a su bebé en casa, debería dársele la oportunidad de llevar a su bebé con ella al aula de clase universitaria. Esto, puede ser incómodo (especialmente para quienes no tienen hijos en el salón de clase), no lo niego, pero es peor dejar a una mujer sin la oportunidad de seguir sus estudios porque tuvo un bebé y no tienen quien se lo cuide y entonces ella deba esperar mínimo tres años para reiniciar sus clases.

Sin duda, protestar a favor de la igualdad de género, donde el derecho a la educación y a trabajos con remuneraciones dignas sin discriminación por su sexualidad, son luchas que yo apoyo. Al igual, que alzar nuestra voz de protesta y denunciar frente a los casos de acoso sexual, violencia de género, feminicidios o trata de blancas y prostitución.

Pero veo, con sorpresa en medio del auge del muy peligroso relativismo cultural o relativismo moral, que en las naciones del primer mundo, se habla ahora que el derecho a la mujer, pasa por el libertinaje sexual, (a mí en lo particular me es indiferente lo que cada quien haga de la cintura para abajo con su sexualidad. Si una mujer cree que acostarse con cincuenta hombres es su derecho, pues no lo compartiré pero tampoco la voy a juzgar es su vida sexual).

Sin embargo, yo no puedo permanecer indiferente, cuando veo el otro extremo, aún más peligroso donde bajo la premisa de “con mi cuerpo hago lo que se me da la gana” se impulsa a la mujer a matar otra vida… Ah perdón, mejor lo voy a decir de forma más elegante, siguiendo la lógica de los progresistas. Tu cuerpo es tuyo, entonces tú tienes “el derecho” de practicar la “interrupción del embarazo”. Ajá, pero debemos recordar que el verbo interrumpir significa parar de hacer algo temporalmente, para luego continuar haciendo lo que se había interrumpido.  ¿Y en qué momento, un embarazo interrumpido (una vida asesinada la podemos revivir), para continuarlo? Pregunto yo. ¿Ven el engaño del término? No hay tal “interrupción del embarazo” como elegantemente pretenden disfrazar el aborto y engañar a mujeres que ante un embarazo no deseado creen que es su derecho manejar su cuerpo a su antojo “interrumpiendo la maternidad”.  Somos dueñas de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, de hacernos cirugías estéticas si queremos. Pero “interrumpir un embarazo” es asesinar una vida ajena a nuestra propia vida. Ya no es sólo nuestro cuerpo,  pero como el verbo “interrumpir” se oye tan políticamente correcto, y los derechos de la mujer sobre manejar libremente su cuerpo son tan importantes. Es aquí donde muchas mal llamadas organizaciones “feministas” confunden los términos y pretenden hacernos ver como “derecho” lo que realmente es un asesinato. En pocas palabras, “interrumpir el embarazo” es el mismo eufemismo literario que usaban los nazis contra los judíos en los campos de exterminio, cuando les decía que tenían que tomarse una ducha y lo que salía era gas para matarlos en lugar de agua.

En pleno siglo XXI vivimos en medio de dos mundos, uno atrasado y violento, donde las mujeres siguen siendo mutiladas sexualmente, donde son violentadas en su derecho a la educación, el trabajo, y la posibilidad hasta de elegir pareja, o son prostituidas. Esto por un lado, y por otro vivimos en medio del llamado relativismo cultural o ideológico, que impulsa a nombre de una malsana “igualdad de género” a que la mujer debe tener el derecho a abortar cuando quiera (como vía de control de su cuerpo y la natalidad), o incluso se quiere inculcar a la mujer a “liberarse sexualmente” (es decir si el hombre tiene derecho a ser promiscuo tú como mujer hazlo también). Porque ahora se pretende vender el concepto de que vivir con un cierto grado de pudor o castidad es algo pacato o machista y que tener sexo indiscriminado es liberador y positivo. ¿Ven la confusión de valores?  ¿Y en qué nos hace mejores personas, ser unas personas promiscuas? Pregunto yo.

Por otro lado, esa misma ideología retorcida de malentendidos derechos de la mujer, nos dice que el aborto es lo normal, si no se quiere un embarazo, que es normal “interrumpir” la maternidad. Estas mismas organizaciones que alzan su voz por el derecho aborto, callan cuando muchas mujeres que han abortado terminaron por suicidarse porque simplemente no pudieron sobrellevar la carga emocional que esta “interrupción” dejó en sus vidas. No se trata, de juzgar a quien por alguna razón abortó, ellas merecen nuestra compresión y no juicio. Pero si se trata de no impulsar a las mujeres a nombre de “sus derechos” a acabar con una vida inocente. Se trata de advertir en decir que un aborto no es la solución.

Hoy en el Día de nosotras las mujeres, yo celebro mi género, felicito a mis amigas trabajadoras, estudiosas, con o sin hijos. Hoy yo alzo mi voz para pedir respeto y también para que entendamos que tendremos más respeto, cuando nosotras mismas comencemos por respetarnos a nosotras mismas y a no dejarnos manipular. Defender nuestros derechos, no es un tema de odiar a los hombres, sino de saber educar a los hombres y mujeres del mañana en el respeto, el amor,  y en enseñar que toda acción acarrea una consecuencia (buena o mala) y tenemos que ser responsables de nuestras decisiones y acciones. Enseñar a las niñas que en la honestidad, el estudio y el trabajo está su progreso de vida, su desarrollo intelectual y moral.  Tenemos que enseñar (con el ejemplo), que no es, vendiendo tu cuerpo, ni pensando que la libertada sexual implica libertinaje. Acostarse con muchos hombres por elección propia no nos va a hacer más fuertes, más independientes o incluso igual a los hombres (pues venden el tema que debemos ser iguales a ellos). ¿Y para qué queremos ser nosotras iguales a los hombres?  ¿Acaso, eso nos hace mejores personas? No por Dios, para mí sería muy aburrido ser hombre, para eso prefiero ser un águila calva americana o un gato.

Nuestro éxito no está en dejar de ser nosotras mismas para ser como los hombres. Sino en todo lo contrario, en ser cada día más mujeres. Ahí está nuestra fuerza, en entender que como mujeres podemos ser agentes de un verdadero cambio y de una gran evolución en la vida contemporánea.

La historia de esta foto:

Quiero recordar que esta fecha, 08 de marzo surgió a raíz  de las trabajadoras textiles que murieron en Nueva York en 1911 (y vemos varias de ellas esta foto). En el Día Internacional de la Mujer se recuerda la tragedia de la Triangle Shirtwaist de Nueva York, en honor a estas mártires que murieron en medio de un terrible incendio en la fábrica donde laboraban, debido a que ellas trabajaban en condiciones infrahumanas y no tenían forma de escapar, los dueños de la fabrica las habían encerrado en el edificio para que ellas no se unieran a una marcha de otras trabajadoras, mujeres que ese día protestaban por sus derechos laborales. Las mujeres de esta foto, son precisamente algunas de las operarias que trabajaban en esa fábrica en esa época.

El incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York el 25 de marzo de 1911 es el desastre industrial más mortífero en la historia de la ciudad de Nueva York. Las llamas ocasionaron la muerte de 146 trabajadoras textiles que murieron por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo, o por derrumbes o por suicidio involuntario porque se arrojaron desde lo alto de las ventanas estaban en un noveno piso para evitar morir quemadas.

La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de origen judío e italiano de entre dieciséis y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven 14 años.

La tragedia se debió a la imposibilidad de salir del edificio incendiado y en llamas ya que los responsables de la fábrica de camisas habían cerrado todas las puertas de las escaleras y salidas, una práctica común para evitar robos y altercados.

Atrapadas detrás de puertas cerradas con llave y fuera del alcance de las escaleras de los bomberos, las jóvenes mujeres murieron quemadas o, en su desesperado intento por escapar del calor y las llamas, al saltar de las ventanas del noveno piso de la fábrica. La única escalera de emergencia se desplomó bajo el peso de las mujeres que, aterrorizadas, trataban de huir.

Apenas un año antes se había organizado una huelga sin éxito en todo el sector textil –incluyendo la fábrica Triangle– en un intento por obtener el reconocimiento de los sindicatos y mejores salarios y condiciones de trabajo. Los propietarios de Triangle se rehusaron a concederlos.

El desastre en la fábrica textil de Triangle Shitwaist obligó a importantes cambios legislativos en las normas de seguridad y salud laborales e industriales y fue el detonante de la creación del importante

Este incendio marcó la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que después se convirtió en el Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo.

Entonces, hoy como todos los ocho de marzo, recordemos a estas víctimas del abuso, y si queremos alzar nuestra voz por los derechos de la mujer, tengamos el valor de saber cuáles son los verdaderos derechos de la mujer y cuáles son las mentiras del relativismo moral de nuestros días, para unirnos del lado verdadero la historia.

Ser mujer es un gran privilegio, si sabemos ejercerlo respetando, y celebrando nuestras diferencias con los hombres, entendiendo que el mundo necesita del yin y el yan, del hombre y la mujer y que cada uno aporta su grano de vida, para que la vida siga.

Es hora, de tener el valor de no ir por la senda de un relativismo que distorsiona valores, confunde y simplemente atenta contra la misma humanidad. Dejar de ir por esa senda, es TENER LA VOZ Y EL CORAJE para no caer en la trampa del verbo engañoso de una mayoría que solo busca manipular los conceptos de actuar bien o mal.

Ser mujer es tener la maravilla de embellecernos para nosotras mismas, es tener la facilidad de ver todo desde nuestro sexto sentido y en especial es tener siempre una bella voz, para decir Buenos días. Ser mujer es recordar el Silencio de María, la Virgen, la Madre, la mujer valiente que se acogió a la voluntad de Dios y que aguantó estoica ante una cruz el martirio de su hijo, la mujer que no huyó, la que estuvo siempre para saber servir a sus semejantes, para exigir el primer milagro en las bodas de Canan. Ser mujer es tener el ejemplo de tantas mujeres de bien que han hecho de este un mundo mejor de servicio, de progreso.

El 8 de Marzo es para recordarnos que nosotras podemos elegir ser dueñas de cada día.  Y que nuestra fuerza radica en ser siempre más mujer.

Te abrazo muy fuerte y con tres corazones,

Alejandrina Uribe-Betancourt

@alejandrinaub

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Alejandrina Uribe-Betancourt es periodista y editora de noticias transformada en escritora, conferencista Health & Wellnes Coach certificada. Alejandrina es fundadora y editora de este portal informativo dedicado a temas de Salud. Bienestar & Belleza junto a su labor como coach oncológico, de Salud y Bienestar (Personal & Corporativo). Alejandrina también es cosmiatra certificada y es la autora de la serie de libros “Despierta, Vive Consciente” donde comparte los 7 Principios que le ayudaron a sanar su cuerpo y alma y los cuales están disponibles en esta web.
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