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“´No hay mujeres feas sino mujeres sin dinero´ dice un refrán popular. Yo en cambio creo que: “No hay mujeres feas, sino con BAJA AUTOESTIMA”. Esa es la versión que yo hago de este refrán. Porque cuando una persona (hombre o mujer) tiene baja autoestima no conecta con su poder interior y con los dones que Dios le dio, y automáticamente se descuida física y emocionalmente y esto se ve en su aspecto exterior poco atractivo, desaliñado, su piel mal cuidada. También se ve cuando descubrimos que se trata de alguien lleno de inseguridades, miedos, mucha autocrita y poco aprecio por si mismo.

Muchos creen que verse bien es un tema de tener dinero. En efecto, el dinero ayuda (no lo niego), pero ante todo es un tema de autoestima. Porque el dinero puede pagar buena ropa, productos y tratamientos; pero si la persona no se ama de nada le servirá tener millones para gastar en su belleza externa. Sólo cuando nos amamos a nosotras mismas, nos respetamos y desarrollamos nuestra fuerza interior automáticamente nos hacemos personas bellas porque la belleza externa es el reflejo de nuestra autoestima y fortaleza interior.

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Cuando una persona se ama y se respeta, entonces es una persona que no va a ser manipulada por otros, sino alguien responsable con su vida y alguien que puede construir para sí una vida de belleza, abundacia, amor y éxito. Por eso creo firmemente que: “El secreto de un rostro bello no es más que el reflejo de una piel sana que irradia el poder de la belleza interior”; y de eso trata la belleza inmarcesible, es aquella que viene desde adentro, y no se marchita con el paso del tiempo. Amarnos a nosotras mismas implica mejorar lo que podemos mejorar, pulir nuestras cualidades naturales y en especial convertirnos en la persona ideal para nosotras mismas y disfrutar hasta de nuestra soledad. Quien no es capaz de vivir consigo misma en soledad mucho menos va a poder vivir con otra persona, porque va a crear puras relaciones de dependencia, de carencias de falta de afecto en lugar de amor.

Comienza a actuar para mejorar (desde el amor y la comprensión, no desde la crítica hacia ti misma), y a la vez, valora las cosas buenas que tienes (eres una persona honesta, trabajadora, puntual o tienes un bello cutis, un cabello hermoso y una gran sonrisa por ejemplo), Estas cosas positivas hacen la balanza a tu favor y te recuerdan que tienes cosas buenas que dar de ti a ti misma y mostrar al mundo. Esto te muestra, que sí vales, y el primer paso es aceptarte como eres, (si estás obesa debes aceptar tu cuerpo actual tratarlo con amor y buscar ayuda médica para recuperar tu peso ideal, pero no puedes maltratarte verbalmente mientras estas en el proceso de recuperar tu buena figura ni tampoco puedes auto castigarte pretendiendo pesar 40 kilos y sometiéndote a dietas de pasar hambre), cuando te puedes ver estupenda en un peso adecuado a tu edad y estatura y con algunas curvas. Si tenemos caderas anchas vamos a amar nuestras caderas anchas, nuestros cabellos o forma de boca. No podemos pretender parecernos a otra persona, pero si podemos mejorarnos a nosotras mismas y sacarnos partido. Podemos ser una mujer con curvas muy atractiva y a la vez saludable. Aquí comienza el amarse a una misma. Es tratarse con respeto, es mejorar lo que tengamos que mejorar.

Cuando nos amamos a nosotras mismas como mujeres plenas y maravillosas, que se pulen cada día como el diariamente. Entendemos que no podemos fijar nuestra felicitad en tener una persona a nuestro lado. Esto además de crear un peso emocional terrible a la pareja, nos anula a nosotras mismas como seres libres e independientes porque crea relaciones de dependencia. La felicidad comienza en nosotras mismas solo cuando nos amamos, nos aceptamos y sabemos que siempre podemos evolucionar y los “defectos” que tengamos nos enseñan a crecer y no son abismos insuperables. Por ende, no los dejamos “mandar” en nuestra auto valoración”.

 

Tomado del libro: “Belleza Total” de Alejandrina Uribe-Betancourt

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Acerca del Autor

Periodista egresada de la Universidad Católica Cecilio Acosta, Unica (año 1999) y Técnico Superior en Mercadeo, egresada del Colegio Universitario de Administración y Mercadeo, Cuam (Año 1995); Diploma en Gerencia de Redes Sociales del Instituto de Internet y la Universidad Central de Venezuela (UCV), año 2015. Esteticista y Make-up artist con estudios de Cosmiatría del Centro Médico Estético Integral L´Marie (años 2014-2015). Es la editora en jefe de este portal web. Como escritora es autora de libros en el área de la estética, life coach y narrativa de ficción. "La belleza es tener un encuentro personal con Dios (Jesús) y dejar que su amor nutra nuestras vidas, luego es cuestión de piel” Alejandrina Uribe-Betancourt

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